lunes, 25 de mayo de 2009

Jornadas de Introducción a la meditación Zen

Con el instructor Kepa Fernández, discípulo de Dokushô Villalba sensei desde 1996; Responsable del Dojo de Bilbao; Instructor de Meditación Zen y Profesor de Estudios Budistas por la Comunidad Budista Soto Zen.

" Estas Jornadas de fin de semana permiten un acercamiento suave y gradual a la práctica de la meditación para aquellos que se inician. Son una excelente forma de tomar contacto con la Vía del Zen y de experimentar la importancia de la Sangha (comunidad espiritual)"


En la casa de Espiritualidad Gogartetxe-Begoña
Bilbao (Vizcaya)

del 19 al 21 de Junio del 2009

Aportación en pensión completa: 100 euros

Llegada el día 19 a las 18h, salida el 21 tras la comida.

Para reservar plaza ingresar 50 euros, antes del 17,
en la cuenta 2095/0349/80/9106045372 de la BBK

Información e inscripción: 695 731 521
(llama antes para confirmar tu plaza)

  • Equipo necesario: ropa cómoda sin logos, zafu o cojín de meditación, calcetines blancos, sandalias ´fáciles de quitar


Grupo Zen de Bilbao-Asociación Gogoargi

Alameda Mazarredo 17-1ºD
48001-Bilbao

www.luzserena.net azb@luzserena.net









domingo, 10 de mayo de 2009

Acerca de nosotros...


Somos un grupo de seres humanos que buscamos vivir fluyendo de un modo equilibrado en la REALIDAD que nos rodea. Pertenecemos a la Asociación cultural "Gogoargi", que tiene como misión favorecer el desarrollo de condiciones apropiadas para la práctica de la meditación Zen, según ha sido transmitida de generación en generación por los Budas y Maestros de la Tradición.

Somos un centro asociado del Templo Zen Luz Serena (www.luzserena.net) fundado por el Maestro Zen Dokushô Villalba. Nuestro principal objetivo es el de difundir y favorecer la práctica y el estudio de la tradición budista soto zen desde una perspectiva no sectaria. Pretendemos potenciar el desarrollo integral del ser humano. Nuestra práctica espiritual no está separada de nuestro ser total. Somos cuerpo, emoción, mente y espíritu. Vivimos en interdependencia con la Naturaleza y con los demás seres.

Básicamente practicamos el cultivo de la atención y el desarrollo de un estado de presencia en cada momento a lo largo del día y en particular durante la meditación zen, desde un espíritu de no-provecho.
Un gran número de personas (profesores, artistas, doctores, empleados... gente de toda clase de condición social) siente en la práctica y en el arte de vivir el Zen, una bocanada de aire fresco que les acompaña en sus vidas cotidianas.

El Zen...

Nuestra mente es a menudo parecida a un océano agitado, con emociones contradictorias, insatisfacción, pensamientos variados, expectativas variables. La sociedad que nos rodea dirige nuestra atención hacia el exterior. Centramos nuestra vida en adquirir bienes o información. Vamos detrás de la zanahoria del deseo magníficamente presentada por las agencias de publicidad, y giramos y giramos en esta noria alejándonos de la felicidad verdadera, año tras año transcurre nuestra vida sin apenas darnos cuenta.
Entretanto nuestro mundo interno permanece en la sombra, en el olvido. Nuestro jardín secreto interior permaneceo interior permanece abandonado y en él crecen zarzas y malas hierbas (pensamientos obsesivos, miedos y emociones perturbadoras).

Resultado de ello es un estado mental y emocional agitado, insatisfactorio y confuso. Sentimos malestar pero no sabemos lo que nos pasa.

Para saber lo que nos pasa no tenemos más remedio que mirar dentro de nosotros mismos, clarificar nuestras aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia. Esta es la mirada interna, el gran regalo que la meditación tiene reservado para cado uno de nosotros.

La meditación zen (zazen), es una práctica espiritual muy antigua que fue actualizada y practicada por el Buda como camino para acceder a un estado de profunda serenidad y lucidez. De este modo pudo realizar la verdadera naturaleza de la existencia y liberarse de las falsas representaciones de la mente ilusoria.

"En zazen se calma la agitación mental mediante la concentración de la atención. Primero enfocamos la atención sobre la postura corporal. Doblamos las piernas, las nalgas sobre el cojín, formando una base estable para que el tronco se yerga, relajamos los hombros, juntamos las manos sobre el bajo vientre. Entonces enfocamos la atención sobre la respiración, sin tratar de controlarla. Simplemente permanecemos atentos, como si la atención fuera un corcho que flota sobre las olas de la inspiración y expiración. No luches contra las distracciones, simplemente enfócate con determinación en la respiración. De esta manera de forma natural tu actividad mental se calmará" (Dokushô Villalba sensei).

Decía el Maestro Dogen en el Shobogenzo Shin Jin Gaku Do (s. XIII):

"La Vía del Buda no puede ser alcanzada a través de la no-práctica y el no-estudio"
"Si no practicáis la Vía del Buda caeréis en las vías que defienden los puntos de vista ilusorios".


Horario de práctica:


Martes y jueves de 19 a 20.30h.
Sábados: segundo y último de cada mes (10-13h).

Es conveniente llegar 30 minutos antes para cambiarse y hacer algunos ejercicios de estiramientos. La ropa empleada debe ser sobria y sin marcas comerciales, preferentemente en tonos grises arena, amplia y holgada.

En nuestra tradición cobra una enorme importancia el hecho de sentarse en una postura correcta, a través de una respiración adecuada y desarrollando una actitud de conciencia justa. Son aspectos fundamentales que no deben ser nunca olvidados. Son muchas las personas que acuden anuestro Centro al sentir la necesidad de tomar contacto con su propia existencia, si bien, muchos no sabeen cómo hacerlo ni cómo enfocar la práctica.

Así, tras muchos años de experiencia, para todos aquellos que se inician por vez primera en el Budismo, hemos creado diferentes formatos y actividades que permiten un acercamiento suave y gradual a la Práctica de la Meditación Zen. En este sentido, para practicar regularmente con el grupo asiduo semanal, es imprescindible haber acudido a una Introducción al Zen que periódicamente venimos dinamizando en el Dojo.

martes, 17 de febrero de 2009

Sopa de verduras con arroz




Susana Luque


En este caso propongo una idea, de sobra conocida, para aquellos que no llegamos a comernos todo el arroz en el día y vamos acumulando de un día para otro algunos restos que si bien son poco para una comida nos pueden servir de base para alguna cosilla improvisada.

Aprovechando que tenemos el arroz ya listo, tanto en crema como cocido más seco, vamos a ir elaborando una sopa.

Ponemos agua a calentar y vertemos en ella las sobras del cereal. Dejamos a fuego bajo que vaya regocijándose al calorcillo.

Por otro lado vamos a ir pochando alguna verdura (en una sartén echamos la verdura con el fondo untado en aceite, no se trata de freir, ojo) , ¿qué os parece si cogemos alguna de estación,? Ahora tenemos la coliflor, la cebolla, y elegimos otro color, a sabiendas que podemos no conjugar bien la mezcla de verduras, pero aún así vamos a mezclar pocas para evitar errores mayores. Puede ser zanahoria o alguna de hoja verde.

Empezamos pochando la cebolla, cortada en láminas, hasta que quede transparente, le añadimos un poco de sal, la dejamos un ratito más al fuego y la vertemos a la olla. Ahora vamos con las otras, la de hoja verde la hacemos aparte, así es más fácil que quede bien pochada sin quemarse las otras verduras. No son cantidades industriales así que no temas por el tiempo que te va a llevar, de últimas para todo necesitamos emplear tiempo, es una buena ocasión para tomárselo con calma y esmero. La cortamos en tiras. Si tenemos acelgas, separamos lo blanco de lo verde. Ahora usamos lo verde para la sopa y lo blanco ya veremos. Cuando esté bien pochada, le añadimos una pizca de sal, la dejamos como a la cebolla y a la olla.

Igual hacemos con la coliflor, separándola en flores de lo más pequeña sin romperle la forma (no se trata de desmenuzarla), o bien la añadimos cruda. Ya las tenemos a todas en la olla, dejamos tal cual que pase una hora, tapada a fuego bajo. De vez en cuando miramos que no se esté asentando, aunque no hay cuidado con los cereales enteros. Si hacéis esto con una crema de cereal hecha con harina tenéis que estar más atentos y remover de vez en cuando. Ya tenemos la sopa. Añadir una vez en el plato un poco de miso, mugi miso está bien. Para mí es bueno el de Luz de Vida o el de Muso

De últimas, también podeis tan solo añadir cebolla pochada y dejar cocer largo tiempo (una hora, 45 minutos), es... otra forma.

Arroz integral




Susana Luque


Arroz integral: arroz integral, sal.
Preparación: Ponemos en olla a presión dos volúmenes de agua por uno de arroz. Cuando el agua comienza a hervir añadimos una pizca de sal y vertemos el arroz. Retiramos la espuma que se va acumulando en los bordes de la olla y tapamos. Dejamos que suba la presión y bajamos al mínimo. Hay una pista para saber si hemos mantenido la presión o no y es que cuando destapemos la olla debemos ver que en la superficie del arroz hay agujeros, pequeños cráteres que nos dicen que ha habido presión constante en el interior. Si no es así, debemos ir probando para conseguir la mínima llama que mantenga la presión, pues la cocción debe ser uniforme y "calmada". Puede que necesitemos el uso de un difusor para los fuegos de gas, no suele ser necesario en los electricos o de inducción, pero es mejor que vayais probando. Tenemos en cuenta que si hacemos cantidad para una persona los recipientes como ollas y demás se reducen en dimensión y cantidad, asi que hay que estar al loro y adaptarnos a las necesidades de cada cual. Lo que sí no varia es el tiempo de cocción. En este caso 50 minutos. Si lo dejamos media hora hay que tener en cuenta algo de lo que hablaremos con más detenimiento, la masticación. Sea como sea, masticar bien, hasta que el grano sea agua en vuestra boca y no tendreis problema de si está más o menos entero transcurridos los 30 minutos mínimos de rigor. Este arroz también puede servirse con tamari, o gomasio, etc. ¡Buen provecho!

Crema de arroz




Susana Luque

Ingredientes: arroz integral biológico, tamari, sal.
Preparación: Poner en olla a presión un volumen de arroz por cinco de agua. Cuando el agua hierva con fuerza añadimos una pizca de sal y vertemos el arroz. Esperamos que surja la espuma y la vamos retirando procurando quitar la menor cantidad de agua posible, te puede servir un colador o bien hacerlo con cuidado con una cuchara, rebañando los bordes donde se concentra la espuma en cantidad. Ahora queda poca espuma, ponemos la tapa y esperamos como de costumbre a que tenga presión y bajamos el fuego hasta conseguir mantener la presión con el mínimo calor. Dejamos cocinar una hora y media como mínimo. Transcurrido ese tiempo, apartamos, dejamos que salga la presión por reposo y listo para tomar. Cuando lo tenemos en el plato o cuenco le añadimos un poco de tamari (procurad que el tamari también sea de producción biológica para evitar química, añadidos o formas de elaboración que desvirtúan el alimento). Esta crema es un buen desayuno.

Alimentacion, salud y ser

Susana Luque/14.12.08

Bienvenid@s a este rincón culinario. Intentaremos que en este apartado puedas encontrar recetas que te despierten el gusto por la comida sencilla y saludable, si no te la has topado aún por tu cocina…

La cocina de la que humildemente os hago partícipe viene de la mano de la macrobiótica que conocí más de cerca gracias al trabajo del macrobiótico francés Renè Levy, y a su equipo, que hacen posible este acercamiento en “Cuissine et santé”. Este tipo de alimentación también está muy ligada a la dieta practicada en los templos de meditación budistas, e incluso da nombre a libros como “macrobiótica zen”, del maestro macrobiótico Georges Ohsawa.

Os invito a conocerla por encontrar en ella un buen modo de alimentarme y regenerarme, siguiendo un ritmo natural, que si bien está implícito en cada una de mis células, también reconozco que está en mi mano entorpecer, por ejemplo, y por el tema que nos ocupa, al usar inadecuadamente nuestros alimentos.

Considero que muchos de los problemas que actualmente nos azotan vienen de una mala alimentación que en nada ayuda a la regeneración del organismo, ni a su sano funcionamiento. Si bien es cierto que el alimento no es lo único que nutre o mal nutre nuestras vidas, no lo es menos que nombres de la talla de Hipócrates, por citar al más sonado, ya nos advertía de que la mejor medicina es tu alimento. Hoy en día, por desgracia o por simple desconocimiento, o porque también es una opción a elegir, se prefiere dar en todo la responsabilidad de nuestra salud al doctor, “para que me cure”, pero también existe la posibilidad de tomar las riendas y revisarnos ante cualquier síntoma que nos aqueja.

Lo que se nos acumula acaba estallándonos en evidencias, la normalizada enfermedad. Lo difícil es reconocer el origen y la correlación de hechos que han ido encadenándose hasta toparnos con esta temida compañera de viaje, que no siempre es causa de la mala suerte encontrárnosla, sino más bien de la inconsciencia en la que nos vivimos. Vamos repitiendo una y otra vez lo que nos hace mal sin ni siquiera percatarnos de los efectos de esos malestares, hasta que un día sin saber por qué, ni cómo, ¡zas! la enfermedad aparece, y corriendo a buscar a ese que me responda a ¡qué me pasa doctor! Y quizás entonces nos ayude que nos alivien el dolor, pero vale la pena replantearnos en lo posible nuestra actitud ante la base que nos conforma como seres terrenales de carne y sangre y huesos, o seguiremos tanto cometiendo los mismos errores que nos llevaron a la crisis, como sin herramientas para superarlos. Es otra forma de prestar atención y sensibilizarse con lo que uno es, a partir de lo que su organismo realmente le demanda.El hombre también tiene un ritmo y un hábitat natural, que poco tiene que ver con el que pretende mantener, y es observando este Orden que vuelve a participar de su propio orden. La tierra, el alimento natural y biológico (el que no ha sido dopado con química y respetado en su desarrollo natural), de estación, integral, sin aditivos, etc., en una adecuada proporción y asimilación, cocinado por nosotros según nuestras necesidades.

Alimentarse no es tan solo saciar el estómago y el paladar, sus efectos son más sutiles, lo veamos o no, e interrelacionados con los otros niveles del ser (emocional, mental, espiritual), ¿cómo separarlos…?
La tierra nos alimenta, y sobre ella vivimos regidos y en constante creación por las mismas leyes del universo, que no hay quien las pueda evitar aunque las desconozca, que impulsan la expansión de una galaxia, el latido de tu corazón, o me llevarán a morir y ser transformado mi cuerpo en comida para los gusanos, que siguen su ciclo universal, mansamente pastando sobre mis huesos ya roídos. Entonces ya nada importa, pero hasta entonces revisemos nuestras necesidades y formas de alimentarnos porque puede que algo sí tenga que ver el universo, mi alimento, y yo. Fue otro grande el que dijo que “somos lo que comemos”.
El cuerpo es nuestra puerta de entrada a terrenos más sutiles del ser, prestemos atención entonces a lo que hacemos con él porque podemos estar inmersos en un terreno fangoso que merece la pena ser limpiado para poder ver más allá de él, con mayor claridad.

No soy quién para dar consejos sobre la salud, por más que para mí el alimento sea mi medicina. Pero lo que sí puedo compartir con vosotros, es esa alimentación que me acerca sin duda a experimentar un poco más de la Vida.

Como decía el maestro macrobiótico George Ohsawa, “somos alimento transformado”, empecemos por ahí y a ver hasta donde llegamos.

Desde aquí os invitamos a participar de este otro rinconcito, que hoy abre tímidamente sus puertas, para enriquecernos unos a otros con lo que podamos ir aportando en él, o demandando también. Sea como sea, vamos a ir calentado los peroles, y como se dice en los carnavales “gaitanos”, “¡tipo, tipo, tipo!”,que viene a ser algo así como “¡ritmo, ritmo, ritmo…!”.

Sea por el bien de todos los seres…

martes, 2 de diciembre de 2008

¡CUIDADO POR LA ESQUINA, QUE VIENE LA NAVIDAD!

Susana Luque (1/12/08)

Ahora ya se huele un poco más a la desangelada Navidad. Mira que se viene acercando, mira que nos avisa con tiempo la Señora… aun así nos pilla otro año y otro, y otro, desesperados de un lado para otro, o llenando los congeladores de langostinos y demás cadáveres antes de que engorden los precios las etiquetas del super, mitad agobiados porque cuanto compromiso, cuanta reunión no por ganas, sino porque toca, cuanto derroche porque toca, cuanto jaleo porque toca. Pero si eso de que toque o no pareciera ser decisión de cada cual y no solo del calendario ¿no? Algo pasa, algo me huele a que ni nos paramos a ver que nos pasa, ni qué es eso que queremos hacer en realidad en estas fechas tan desangeladas, perdón, quise decir señaladas.

El precio es alto, pero no tan solo el de la carne, no, también el del ánimo que se quebranta a cada paso que damos por inercia hacia lo que toca hacer porque es Navidad. Sin recordar ya el significado ni la tradición que originó estas fechas señaladas, sin saber quién tira de la rueda que parece acelerarnos el ritmo de nuestras vidas gratuitamente además, y creo que es lo único gratuito que nos adorna el día, desde la cama hasta el pasillo a caja 3 de la señorita tal. Que se empieza por los mejillones y se acaba con el pavo o el corderito, o el lechoncito, ¡y que rico! Que bebo lo que quiero y cuanto quiero porque en estas noches ya se sabe ¡hay que divertirse! Ese “hay” suena a deber, suena a intento, suena a NECESIDAD de tener algo que en realidad se desconoce pero que se añora, suena a “desangelao”. Y el remedio parece ser embriagarnos más, perdernos más, alejarnos más, ¿de qué? De lo que en realidad queremos, empecemos por ahí y a ver a donde llegamos, si es que llegamos a alguna parte o tan sólo tenemos como destino ir mirándonos el pecho y aclarándonos en algo que pareciera evidente, pero que al parecer no lo es tanto, y que además nos trae de cabeza, cuesta abajo y sin frenos…

El precio es alto, y esto engorda la deuda. La deuda que contraemos con los derrochados, con aquellos que soportan la demanda de la ciega inercia que promete lo mejor o cuando menos el entretenimiento, el manjar, el deseo satisfecho, la apetencia colmada y qué se yo. Pero si miramos cuanto ha costado el evento las cifras se tornan vidas mancilladas por un acto de voluntad, la voluntad del que puede y demanda, aunque sea… porque toca. Hemos pasado así de la cama al Apocalipsis que se genera en mataderos cada vez que entra carne nueva, etiquetadas ya antes de terminar de desangrarse, apiladas antes de ser cadáveres y confinadas como trozos de carne antes incluso de que su alma pueda abandonar sus cuerpos. Y sin entrar en debate de si los animales sienten o tienen alma, porque de no ser así no saldrían de sus bocas los lamentos de miedo y dolor que impera en un matadero o incluso en su lugar de origen cuando ya huelen que algo no es como el resto de los días, que hoy no se come, que hoy me llevan a empujones a un recinto si cabe más oscuro y más incierto que el que me han obligado a ocupar desde que nací, hoy el ambiente huele a festividad, y por esto mismo, el olor a muerte se acentúa. Pero hay que cubrir la demanda, que ya de diario es abismal máxime si tengo invitados a la mesa. A la mesa del capitalismo consumista sumamos la sangre de los abatidos por orden de la demanda, del demandante y de todos sus compromisos y deseos de fiesta. A esta mesa la llamaremos Natividad, en memoria del nacimiento de alguien que poco importa recordar y en honor a aquellos que dejan sus vidas torturadas en manos del destino y con esperanzas de un mañana mejor. ¿Cómo hacernos una idea esa preciosa y jubilosa noche de todos los que no han llegado a ella? Al menos no en la forma deseada por cualquier ser sintiente, que no hace falta que sea pensante, ni que nos pueda dar una réplica en algún blog de sus malas experiencias a su paso por el criadero, basta con saber que respira para darse cuenta de que algo como en nosotros es hálito de vida, y si hay vida hay un retazo de divino en ella y un sentido. Podemos decir entonces eso de que su destino es morir para dar de comer a otros, que las plantas también mueren al comerlas, o “que lo necesito”. Podemos decir muchas cosas, pero lo cierto es que el ser humano se distingue por la capacidad de crecimiento a niveles en los que sin diferenciarse en razas, ni credos, ni especies, se hace eco de los valores y sensibilidades que más nos acercan al milagro de estar vivos, y que por ellos levantan sus voces en pro de la preservación de la vida en todas sus formas, por considerarla un regalo que nos ha sido prestado y que debemos cuidar, máxime cuando no nos pertenece por ser la vida de otro (máxime si nos referimos a como la industria se sirve del animal). No sé de ningún asesino que tras conocer el milagro de su existencia siguiera asesinando, debe ser porque la vida va en otra dirección al igual que nuestra evolución. Si alguien puede ver en el karma la justificación pertinente para dar por hecho que es así como deben ser las vidas de los animales, confinados para consumo y entretenimiento humanos, sin hablar ya de la experimentación y demás abominaciones, es que se cree equivocadamente algo menos de lo que es, porque señoras y señores, del karma y mi destino solo Dios sabe, solo la vida me manda, solo un universo que se empeña en que siga viva, sin dar más explicaciones, y por ello espero que si algún día alguien ve en mi una pieza para decorar su vestíbulo o rellenar su fuente de horno, o ser objeto de sus mancillaciones, ese día alguien que no sepa de mi karma ni a qué sabe mi carne, levante por mí su voz e intente ayudarme a mantener viva mi llama. Espero ese día no encontrarme con alguien que por mirar hacia otro lado, porque es molestia mirar el daño ajeno, mencione eso de “es su karma, no es cosa mía, para eso está y así deberá ser”. Que sí, que tiene razón, pero si al menos fueras santo, eso me haría no sufrir de impotencia ante tu devastadora indiferencia. Y si hay que morir se muere, pero de verdad, entre nosotros… ¿te tomarías esa aceptación kármica de “para eso están” con tanta rotundidad si lo que estuviera en juego fuera tu vida o la de alguno de los tuyos?, ni aún así la de tu “animalito de compañía”, estoy segura.

Quizás sean fechas para reflexionar sobre nuestros hábitos más cotidianos, sin esperar que sea el gobierno el que de el primer paso y nos saque el tema a relucir, quizás sea en primer lugar trabajo individual y deberes pendientes los que se plantean como necesidad urgente ante la devastación de tantas vidas, por más que en otras hayan podido ser matarifes y esta sea su justa consecuencia existencial, no es cosa nuestra sumarnos al horror del sufrimiento, inevitable ya, sino hacer por evitar el que podamos en primera persona, no ya por sensibilidad, que no tengo que esperar a ser sensible ante tu dolor para respetarte y no hacer por causarte la muerte, ni dolor, no más del inevitable por estar yo también en penumbras, y como tal, ir dando palos de ciego en esta vida al trote que llevamos. El que pueda escuchar que escuche.

“Comer o no comer, that is the question”. Se me ocurre que el planteamiento puede ser otro: sumarnos al horror o apoyar el cambio, el cambio a preservar la vida lo más humanamente posible, lo más dignamente posible, hasta que la muerte nos separe.
Estimado lector que has tenido la paciencia de leer estas letrillas, espero que invites a tu mesa al menos a una duda, la que te haga plantearte otra forma de satisfacer tu paladar y que no sea tomando la sangre de otro sino haciendo por renovar la tuya. Como defensora, mediocre si se quiere, de los derechos de todo ser vivo, apoyo la causa de dar un paso al frente en el consumo de los alimentos que la tierra nos reserva como testimonio y herencia de sus inagotables dones, y dejemos de lado ya la matanza, como recuerdo del ser humano que ya no necesitamos seguir alimentando.

Sea por el bien de todos los seres… Felices días y próspero año nuevo.